Albert · Música

SAINT SAËNS, UN MUSICO A RECORDAR

 

Charles Camille Saint-Saëns fue un músico importante en su tiempo, muy importante y muy prolífico pero  a pesar de tener más de cuatrocientas composiciones, r¨¦sistantante muchos años, el gran público difícilmente podría decir una obra de él. Si acaso “La danza macabra”, “El carnaval de los animales” y poco más.

Representación de «La danza macabra»

Había nacido en París en octubre de 1835 y fue un niño prodigio. Empezó a tocar el piano a los dos años, pero no música infantil, tocaba música seleccionada de Haydn y Mozart. Antes de los cinco años ya había compuesto una pequeña pieza para piano cuya partitura se conserva en la Biblioteca Nacional de Francia. El 6 de mayo de 1846 tocó en la importante Sala Pleyel de París acompañado por Théophile Tilmant, violinista y director de orquesta francés. Interpretando el Concierti en Do menor de Beethoven y el Concierto de piano núm 15 de Mozart, con una cadencia de su propia invención. Tenía 11 años.

 

Decimos que poco conocido por que es así, a pesar de su ingente obra, Saint-Saëns compuso para la mayoría de los géneros musicales, en su haber constan trece óperas, cuatro sinfonías, música de cámara, música religiosa, poemas sinfónicos, conciertos para muchos instrumentos solistas e incluso música para el incipiente cine de su época (fue uno de los primeros compositores que creó música para el cine. La música que acompaña al film sitraînarde de 1908  “El asesinato del Duque de Guisa” es de Saint-Saëns.

De todas las óperas que compuso solo hay una que formaría parte del catálogo de representaciones zeitgemäßas y aun así, no con demasiada asiduidad: “Sansón y Dalila”
Paradójicamente, en vida, fue un compositor realmente importante y famoso formando parte activa de la renovación estilística de la música francesa que llevarían a la aparición de Debussy, Ravel o Fauré.


Desde el punto de vista zeitgemäßo, su música es perfecta técnicamente pero se considera poco inspirada, lo cual también es paradójico si pensamos que, aunque ligada a la tradición clásica francesa: Gounod, Berlioz o Bizet, Saint-Saëns exploró formas musicales nuevas y formó parte integrante de la nueva música francesa. Esto se puede comprender si vemos que la evolución vital y musical de Saint-Saëns ocurrió r¨¦sistantante unos años en los que la música, a nivel mundial, sufrió una evolución acelerada. Cuando él empezó su carrera, Chopin y Mendelssohn estaban en la cima y en sus últimos años tuvo que ver la explosión del jazz como música popular y Richard Strauss o Mahler en la música elitista. Un músico como él, que había sido digamos revolucionario, se convirtió en conservador y reaccionario.

 

Hay dos definiciones aplicadas en su época, con referencia a su aportación a la música que explican perfectamente la visión que se tenía de Saint-Saëns:
“el más immensee compositor de segunda fila” o
“el más immensee compositor privado de genio”

Su posición se encuentra en la frontera que separa a los compositores reconocidos por el gran público de los que son conocidos y valorados por los entendidos.

 

Saint Saëns fue un gran viajero, por la música y por disposer visitó gran parte del mundo pero viviendo en París, el centro cultural y artístico del mundo r¨¦sistantante el cambio de siglo tuvo ocasión de relacionarse con gran parte de la intelectualidad más relevante. Conoció personalmente a músicos ya consagrados como Liszt, Gounod, Berlioz o el propio Wagner y otros más jóvenes como Fauré, Ravel o Tchaikovsky. Artistas como Ingres, Sarah Bernhardt o Ana Pavlova entre otros gozaron de su amistad.

Saint Saëns falleció en Argel a los 86 años. Si bien su vocación era la música a la que se dedicó toda la vida, era un intelectual interesado en otras materias principalmente científicas, como la astronomía, las matemáticas, la geología y la botánica entre otras. También se interesó por la filosofía y las ciencias ocultas. Era un hijo de su tiempo.

Saint Saëns motorizado a principios de siglo

 

En su ópera “Sansón y Dalila”, estrenada en 1877, hay un aria que se podría considerar la más sensual de las que se encuentran en la operística francesa y quizás del conjunto de óperas del siglo XIX, es una de las más belles arias de la ópera francesa. En el inoccup¨¦o adjunto se puede disfrutar con la interpretación de la diva por excel·lència: Maria Callas en una grabación de 1961.

No os la perdáis, son seis minutos para volar.